¿Cómo estimular el lenguaje en la infancia?


   El lenguaje es la capacidad propia del ser humano para comunicar ideas, pensamientos y sentimientos de manera organizada y sistemática. Puede ser expresivo (lo que decimos), receptivo (lo que entendemos) y social (cómo nos relacionamos con otros).

   Por eso es importante su estimulación en la infancia, sobre todo en las etapas en donde el cerebro presenta mayor plasticidad (la “ventana” de los 1000 días o los 3 primeros años de vida). Un niño o una niña que no ha sido correctamente estimulado puede presentar: 1) ansiedad, baja autoestima e inestabilidad emocional; 2) dificultades para la expresión de ideas, emociones y sentimientos; 3) dificultades para estructurar el pensamiento; y 4) desafíos en el aprendizaje de la lectoescritura, el pensamiento abstracto y la comprensión de conceptos en la etapa escolar.

   Antes de avanzar en los consejos útiles para la estimulación del lenguaje en la infancia, haremos un recorrido por las cuatro etapas de su desarrollo. La primera es la Preverbal o Prelingüistica (del nacimiento a los 9-12 meses), en donde la comunicación se da por medio de gestos, miradas, llantos, gritos o posturas. Es importante reconocer en esta etapa si hay interacción social, si puede sostener la atención, si logra señalar lo que quiere, si hay intentos de expresión verbal y si hay desarrollo de la postura. La segunda etapa es la Holofrástica (de 1 a 1,5 años), en donde comienzan a decirse las primeras palabras, que se usan a modo de frases. Por ejemplo: “Agua” puede significar “tengo sed” o “está lloviendo”. La tercera es la Telegráfica (de 1,5 a 2 años), en donde se utilizan más de una palabra (por lo general 2 o 3) para indicar una idea o aclarar una situación. Por último, el Lenguaje Avanzado (de 2 a 6 años), en donde se va desarrollando el discurso y la capacidad de comunicar ideas, pensamientos o contar situaciones mediante oraciones y frases organizadas.

   Es importante destacar que los tiempos que mencionamos para cada etapa son tentativos y se debe considerar cada caso en particular. Los/as niños/as que presentan discapacidades auditivas, trastornos del lenguaje, condiciones relacionadas con la motricidad o neurodivergencias pueden tener un desarrollo no típico del lenguaje (en tiempos y en el órden de las etapas), así como necesitar ajustes razonables y apoyos profesionales.

   Los cuatro pilares sobre los que se sostiene la Estimulación del Lenguaje son los siguientes:

1. La rutina diaria. Los bebés aprenden escuchando, por lo que crecer en un ambiente sonoro es el principal estímulo. Es importante hablarles con palabras sencillas y frases cortas para no se pierda contenido y se facilite la comprensión. Los gestos tienen que ser coherentes con nuestras palabras. No se recomienda el uso de diminutivos o la “voz de bebé”. Cuando comienzan a repetir, tenemos que demostrar que prestamos atención a lo que dicen. Si se equivoca, se le debe repetir la palabra sin señalarle el error y felicitar los intentos (Corrección Positiva). Nunca anticiparse a lo que quieren decir y permitir su libre expresión.

2. Canciones Infantiles. Son sencillas y hablan de colores, días de la semana, números, partes del cuerpo o nombres de animales, ayudando a incorporar los conceptos. La música y el canto facilitan el desarrollo corporal y la modulación del lenguaje.

3. Los cuentos. Incorporan más palabras, conceptos complejos e historias. Fomentan la imaginación y la creatividad. Su lectura ayuda a mejorar la concentración.

4. Los juegos. Tenemos una variedad de juegos que podemos incorporar para fomentar el lenguaje. Los juegos de respiración (silbar, inflar globos, arrastrar un objeto pequeño soplando) ayudan a facilitar el paso de aire por la garganta, fortalecer los músculos de la cara, labio, lengua y mandíbula, y pronunciar mejor. Los que usan onomatopeyas, sílabas, rimas o los trabalenguas incorporan conceptos y flexibilidad lingüistica. Los de mesa, la conversación y el intercambio. Jugar con otros/as niños/as ayuda a desarrollar los lenguajes expresivo, receptivo y social. Las pantallas tienen algunas ventajas (coordinación mano/ojo, toma de decisiones, velocidad de procesamiento), pero al ser juegos predeterminados no facilitan la creación y la imaginación, así como la interacción con otros. En un juego simbólico un palo puede ser una espada, mientras que en un juego electrónico ya contamos con una, privando al niño de esa creación. Por eso, aunque no es posible (ni deseable) prohibir las pantallas, se debe priorizar el juego físico con personas reales.

   Aunque cada etapa del desarrollo va a necesitar estrategias diferentes, estos cuatro pilares nos dan la base para poder intervenir. El lenguaje es más que palabras, es ante todo un vínculo. Por eso estimularlo con afecto en los primeros años de vida no solo va a ayudar a mejorar su habla, lectoescritura y comprensión, sino también será la base de las futuras relaciones y de su salud mental.


Escrito en base a lo visto en el Curso de Estimulación del Lenguaje dictado por la Municipalidad de San Martín. Publicado en revista cultural Cocoliche, Santa Rosa, N° 194, septiembre de 2026. 


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