El Huesudo (cuento)
De niño tenía un “enemigo imaginario” al que llamaba “El Huesudo”. Su aspecto era el de un hombre cadavérico, de ojos grandes y dientes prominentes. La piel se le pegaba a los huesos, lo que daba sentido al nombre que le había dado. Solía aparecer en las ventanas, asomando del placard o mirándome dormir. Hubo momentos en que llegué a pensar que no era fruto de mi imaginación, sino que realmente estaba ahí. Al crecer desapareció, por lo que me convencí que era una representación de mis miedos en un momento de la vida en que aprendía a relacionarme con el mundo. Por eso me inquietó cuando mi hijo de cinco años comenzó a describir una entidad similar. No quise indagar para no reforzar sus miedos, pero me mantuve expectante. Trataba de que no se notara el terror que me invadía. Sin embargo, parece que mi hijo percibió lo que me estaba pasando porque apareció unos días después con un dibujo. “ Ya no te va a molestar más, papá ”, dijo mi...