3 de diciembre: Día Internacional de las Personas con Discapacidad 2025

 

El presente texto fue escrito para ser trasmitido en formato audio en el programa Claro que se Puede (Radio La Quinta Pata, Córdoba) el día de la conmemoración.


   El Día Internacional de las Personas con Discapacidad se conmemora cada 3 de diciembre desde que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la Resolución 47/3 en 1992. En Argentina se lleva a cabo desde el año 2000, cuando se aprobó la Ley Nacional N° 25.346.
   Esta fecha tiene tanto un carácter conmemorativo como de lucha. El primero porque se celebran los logros alcanzados por las personas con discapacidad, neurodivergencias y condiciones de salud a lo largo de la historia. Mucho se ha avanzado desde la Antigüedad y la Edad Media, cuando la primacía del “Paradigma de la Prescindencia” consideraba que las personas con discapacidad eran sujetos inútiles que no podían aportar a la sociedad, por lo que debían ser excluidas, eliminadas o atendidas por considerarlas incapaces. O desde los siglos XVIII y XIX, cuando el desarrollo del capitalismo destruyó las propiedades campesinas y las economías comunitarias en donde las personas con discapacidad podían participar, quedando ahora en situación precaria o sometidas al encierro por parte de un Modelo Médico Hegemónico y Biologicista que las consideraba “enfermos a curar” o “cuerpos a experimentar”. La lucha de los Movimientos de Personas con Discapacidad en la segunda mitad del siglo XX, al calor de los levantamientos contra el colonialismo y por los derechos civiles llevó a que sus reclamos fueran puestos en la agenda pública y se implementaran las primeras políticas de integración y de inclusión. El logro más importante de estos movimientos fue la aprobación en 2006 de la Convención Internacional por los Derechos de las Personas con Discapacidad, así como otros tratados internacionales, leyes nacionales, resoluciones, acuerdos de cooperación y fallos judiciales.
   Pero aún queda mucho por avanzar. La ONU reconoce que a casi 20 años de la Convención alrededor del 80% de las personas con discapacidad permanecen desempleadas, siendo el promedio un poco más bajo en los países desarrollados (entre el 50-70% de desempleo). En Argentina la cifra es del 86%, cuando el promedio mundial de desempleo para la población general es del 15-30%.
   La accesibilidad aún está lejos de ser universal. Muchos lugares presentan Barreras Físicas para la circulación de personas con discapacidades motrices, pero las Barreras Sociales y Actitudinales son las que más se resisten a desaparecer. Empleadores, empresas y agencias públicas que se niegan a cumplir los cupos laborales. Docentes y escuelas que no permiten los ajustes razonables, el trabajo de los acompañantes o que expulsan estudiantes. Profesionales de la salud que reproducen modelos de estigmatización y patologización. Las discapacidades viscerales como la diabetes, la epilepsia o la hemofilia que no son tenidas en cuenta como tales. Propietarios que no alquilan a personas con discapacidad. Una sociedad que infantiliza y discrimina.
   Llamo a esto la “Herencia Griega”, ya que esta civilización nos legó muchos aportes culturales, pero también dos estigmas: 1) su idea de la perfección corporal que excluye a quién no tenga un cuerpo hegemónico; y 2) una arquitectura que no ofrece accesibilidad porque no está pensado para los cuerpos diversos.
   En Argentina la Convención tiene rango constitucional desde 2014, pero aún estamos lejos de su plena implementación. Este año se aprobó una Ley de Emergencia en Discapacidad que fue vetada y vuelta a aprobar gracias a la lucha, pero que el Gobierno se niega a aplicar. En los diferentes órganos legislativos hay proyectos -como el de Formación en Discapacidad y Neurodiversidad para trabajadores de la Educación o el de Espacios Sensoriales- que siguen sin ser tratados. Los trabajadores del sector sufrimos retrasos en el pago de nuestros míseros ingresos e inestabilidad en los contratos.
   Hasta que todos los derechos se cumplan el 3 de diciembre debe ser una jornada de lucha. Las Personas con Discapacidad han tomado este reclamo en sus manos como lo hicieron tantos colectivos sociales a lo largo de la historia. Porque nadie se salva solo, porque ninguna sociedad es libre si no se aseguran los derechos de todos sus habitantes.


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