En el mundo actual, en donde somos testigos de la pobreza y las desigualdades cada vez más extremas, guerras, genocidios, intolerancia, deterioro ambiental y recrudecimiento de ideologías autoritarias, ¿sirve de algo escribir? ¿sirve de algo leer? Quienes hacen estas preguntas, a veces de manera burlona, le atribuyen a la literatura una responsabilidad que le excede. La literatura puede aportar al pensamiento y al debate de los problemas globales, pero no es la ONU, un gobierno, una organización social, un sindicato o un partido político. Pedirle a la literatura que cambie el mundo es atribuirle una tarea que le corresponde a otros organismos. El único compromiso de la literatura es con su obra, con sus lectores. Es aportar la palabra que de un poco más de belleza a este mundo que hoy se nos presenta tan caótico. Necesitamos vivienda, comida, abrigo y seguridad para vivir. Pero también necesitamos de la belleza. El Derecho a ...
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