Al otro lado del dolor (microcuento)

 

No es posible despertar a la consciencia sin dolor. La gente es capaz de hacer cualquier cosa, por absurda que parezca, para evitar enfrentarse a su propia alma. Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad”.

Carl Gustav Jung


   Me encuentro de pie ante un puente en llamas que no me atrevo a cruzar. Cierro los ojos para no ver la niebla oscura que se aproxima y me cubre por completo. Ese sueño me persigue desde hace años. Siempre igual, siempre la angustia al despertar.

   Tras relatar la misma historia una y otra vez durante mis sesiones de psicoterapia, el psicólogo me instó a probar algo diferente: cuando volviera a tener ese sueño debía mirar a la niebla de frente. Así lo hice y a la siguiente semana relaté mis observaciones: la niebla estaba poblada por los ojos y las voces de las personas que tanto me dañaron en el pasado. Ese día pude destrabar mis traumas y ponerlos en palabras. Llegué a llorar acompañado del profesional que supo alojar mi dolor.

   En la noche volví a tener el sueño, pero por primera vez crucé el puente en llamas, que se consumió cuando ya estaba al otro lado. La niebla oscura sigue donde siempre, pero ya no hay puente por el cuál regresar con ella. Supe en ese momento que necesitaba atravesar el dolor para comenzar a sanar. Las llamas no eran para detener mi avance, sino para impedirme retomar al lugar de mi sufrimiento.

   Al otro lado del dolor y del miedo comienza la vida.


Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 18 de abril de 2026.


Publicado en la antología Por Cruzar el puente roto, compilada por Ana María Francone, Editorial Laia, 2026.

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